El fantasma de la ópera

Carnavales, año 2001.

Aquella noche Faustino se puso el disfraz de fantasma de la ópera que se había comprado. Era una careta blanca que le tapaba todo el rostro. Era muy elegante y misterioso a la vez.

Salió de la casa a la discoteca mas próxima y consiguió ligarse a una mujer de muy buen ver que llevaba una careta similar a la suya. La situación daba mucho juego.

Cuando fueron a casa, para mas morbo follaron toda la noche con los disfraces puestos y a la mañana siguiente, cuando se quitaron las caretas, Faustino se dio cuenta de que conocía a aquella mujer. Se llamaba Claudia. Era su madre.

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Duda existencial

Si encuentro a Madeleine no se que haría.

Supongo que me ganaría una pasta subastándola entre Iker Jiménez, el monstruo de Amsteten y un obispo.