El abuelo

Había bajado presuroso las escaleras y estaba ya abriendo el portal cuando noté una extraña presencia.

Al momento giré la cabeza para ver quien era, y ahí estaba, al lado del ascensor. Era mi abuelo, que había muerto hacía mas de 40 años.

-Hola Rogelio, vengo del mas allá para decirte que, al igual que tu padre y tu madre, yo también tengo el SIDA.

-¡¡Pues os jodeis todos, a mi no me vengais contando vuestras penas!!

En ese preciso instante, Julio bajó la cabeza, sostuvo la frente con la palma de la mano y al mismo tiempo que desaparecía susurró:

-Puto retrasado mental

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El músico vergonzoso

Aquella iba a ser la primera vez que los amigos iban a su casa y Adrián tenía vergüenza de que descubrieran que tocaba el clavicordio. No tenía tiempo para ocultar el instrumento en casa de sus padres, ni en la Mercedes Vito que tenía en el garaje. No lo pensó dos veces. La decisión fue clara y contundente. Se metió el clavicordio por el culo.