Vivir solo en el monte

Se comenta que un tal Roberto Ordóñez, ácrata donde los haya, se fue a vivir solo al monte, entre unas medidas higiénicas lamentables.

Cuidó tan poco su higiene que, en menos de 4 semanas ya se organizaban batidas para ir a cazar ladillas del tamaño de centollos.

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Yo fui a una de esas cacerías y conseguí éste ejemplar:

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